Enfermedad Renal Crónica

En la actualidad, esta enfermedad representa un serio problema de salud pública a nivel mundial, siendo la diabetes mellitus y la hipertensión arterial las principales causas.

 

Redacción Suplementos* La incidencia y la prevalencia de la Enfermedad Renal Crónica (ERC), han ido en aumento en los últimos años, estimándose según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y del Registro Nacional de Datos Renales de Estados Unidos (USRDS, por sus siglas en inglés) que hay 7.6 millones de pacientes en etapa III y 400 mil en etapa IV. Sumado a esto, a nivel mundial, se reportan un total de 2 millones de pacientes en alguna modalidad de diálisis, siendo la Hemodiálisis la que representa la modalidad más utilizada, con un 90 por ciento de los pacientes. El otro 10 por ciento de los casos, son tratados por medio de la Diálisis Peritoneal.

 

La ERC consiste en el daño renal por tres meses o más, definido como anormalidades funcionales o estructurales, con o sin disminución de la Tasa de Filtración Glomerular (TFG), manifestado por anomalías patológicas o marcadores de daño renal, como alteraciones en sangre, orina o estudios de imagen. El TFG es el indicador que clasifica la enfermedad en cinco etapas: la primera, daño renal con TFG normal o alto; la segunda, con leve disminución de TFG; tercera, moderada disminución del TFG ; cuarta, severa disminución de TFG; por último, falla renal. Aquellos pacientes que están en la etapa cinco son los que en la mayoría de casos requieren de diálisis, salvo que puedan someterse a un trasplante renal; el cual se constituye en el tratamiento ideal de la ERC.

Dentro de las alternativas de diálisis, en general, existen dos modalidades: Hemodiálisis y Diálisis Peritoneal, cada una con sus ventajas,  desventajas, indicaciones y contraindicaciones según las características de cada paciente y escenario clínico.

 

Una hemodiálisis es el tratamiento médico por medio del cual se limpia la sangre de toxinas y que además permite la eliminación del exceso de líquidos. Este proceso se lleva a cabo a través de una máquina o riñón artificial, al cual el paciente es conectado por medio de un catéter insertado en una vena o de una fístula arteriovenosa. El procedimiento de hemodiálisis se realiza en una Unidad de Diálisis de un centro hospitalario, o en algunos casos en el propio domicilio del paciente. Este procedimiento el paciente debe realizarlo al menos tres veces por semana, y cada sesión tiene una duración de cuatro horas.

 

Factores que favorecen a la hemodiálisis como opción de tratamiento:

• Ausencia o escaso soporte familiar

• Pobre motivación

• Múltiples comorbilidades

• Obesidad severa

• Bajas condiciones socioeconómicas

• Mala higiene

• Pobre coordinación motriz

 

Contradicciones para la hemodiálisis:

• Lejanía al centro de diálisis

• Dificultades para construir un acceso vascular

• Inestabilidad hemodinámica trans-hemodiálisis (hipotensión, angina de pecho, arritmias)

 

*Artículo elaborado por Dr. Jorge Estuardo Luna Guerra, Medicina Interna-Nefrología, Colegiado No. 10,340.

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